lunes, 19 de enero de 2009

BOGOTÁ


Cierras el espacio en amplias avenidas, grandes aceras.

Las personas se tapan la nariz y dicen que hueles a mierda,

unos están al sur y otros al norte.

Tu gente no deja de observarme y yo, me regocijo en ello.

Me canso en tus carreras, eres tu Bogotá,

un tanto más cerca del cielo

pero igual en el infierno.
CARLOS G. B.

sábado, 10 de enero de 2009

ENAMORADA


Yo creo en el amor. Sólo, cuando estoy enamorada.


KiKi PATIÑO

AMORES A PRIMERA VISTA


A modo de disculpa le pregunté si creía en los amores a primera vista. "Claro que si -me dijo-. Los imposibles son los otros".


GABRIEL GARCÍA MARQUEZ (El avión de la bella durmiente. Fragmento)

viernes, 2 de enero de 2009

ESCRITORES EN CRÍSIS


Hubo una vez que cierto número de escritores muy conocidos dejaron de escribir. Preocupados por la parvedad de imágenes literarias se congregaron para tratar sobre el asunto. Después de divagar durante días entre los posibles motivos que condujeron a tan terrible situación, decidieron pautar una serie de asambleas que a modo de tertulias tendrían a buen fin propiciar conversaciones de altura, de las cuales esperaban, emanarían las anheladas ideas. Con el fin de enriquecer aún más el nivel de estas reuniones, invitarían a intelectuales que oportunamente seleccionarían.
Pasaron los meses y ninguno de ellos parecía lograr nada positivo de estos arreglados conclaves. Ya en los últimos encuentros el ambiente era de tensión y frustración; en vez de charlas generosas en motivos inspirativos lo que se escuchaba eran debates que con frecuencia tornaban a meras griterías de bajo y soez nivel.
Exacerbaba su malhumor el hecho de que escritores ajenos a su grupo, muchos de ellos casi desconocidos, lograran publicar sus obras aunque fuera solo en revistas marginales. Consideraban a estos como advenedizos poco inteligentes y se enfurecían cuando los entrevistaba algún periodista o eran galardonados con alguno que otro premio independiente.
En la última reunión, el grupo acordó constituir una asociación civil de escritores que como un sindicato, se encargaría de defender los intereses del mundo de las letras.
En un acto cargado de pompa y boato se redactaron los principios que definirían a un verdadero y real escritor. Se establecieron los cánones que reglarían, de ahora en adelante, al mundo literario. Una de estas normas establecía la necesidad de exigir a todo aquel que se llamara así mismo escritor, una licencia para escribir.
El siguiente paso era obtener el carácter de ley para sus premisas; para ello nombraron una comisión que se encargaría de establecer el enlace pertinente con la oficina del Gobierno responsable de tales asuntos.
Una vez concretada la audiencia, dicha comisión fue recibida por un alto funcionario del Ministerio de la Cultura, quien después de estudiar sesudamente las propuestas dijo estar de acuerdo en todo, aún así, sugería agregar como requisito indispensable para obtener la controversial licencia, la evaluación por parte de funcionarios del Ministerio de al menos tres obras inéditas escritas por el solicitante para tal fin. Esto causó estupor en el grupo de escritores que con mala cara y sintiéndose defraudados por quienes consideraban debían promover la cultura, rechazaron lo que dieron por llamar un acto de intolerable censura. De inmediato abandonaron el lugar dejando las cosas tal y como estaban.
Desde entonces los escritores utilizan con frecuencia el celebre refrán que algún remoto agorero hiciese popular: “Nadie es profeta en su tierra”.


CARLOS G. B.

sábado, 27 de diciembre de 2008

DANZA REPETIDA


Entre sabanas desechas
Y arrastrados por una corriente casual
Quedan enredados dos cuerpos hambrientos
Que como náufragos de un naufragio invisible
Logran salvarse en esta, su cama desierta.

Son golpeados por el viento lunar
Y pareciera no importarles
Tampoco hacen caso del calor frugal de las estrellas
Se abrazan y se consuelan en su desdicha extravagante
Mientras se agolpan los segundos que presurosos y al galope
Mueven la luna y mueven al mundo
Y pareciera no importarles.

Jadeantes y sedientos se aferran al placer
Se aferran a si mismos
Felices realizan su danza repetida
Y en su cama desierta
Con los vestigios de su colapso en el suelo
Dos náufragos olvidados
Parecen flotar lejos de si
Lejos de todo.


CARLOS G. B.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

EL AMOR ES ETERNO


El amor es eterno mientras dura.




VINICIUS DE MORAES

domingo, 21 de diciembre de 2008

ESCRITOR SINCERO


En cierta ocasión un escritor comenzó a resaltar sobre los demás. En su inesperado ascenso en el escabroso mundo literario empezó ganando premios nacionales, más tarde sus obras fueron publicadas por reconocidas editoriales. Sus libros se vendían bien.
Se hizo muy popular y siempre era invitado a tertulias o a reuniones junto a connotados prohombres de la esfera intelectual. Nunca faltaba a bautizos de nuevos libros y con frecuencia era visto en actos inaugurales de exposiciones de reconocidos artistas plásticos. Era bienvenido en cualquier fiesta ya que con su sola presencia enaltecía el prestigio del anfitrión.
Un día en una entrevista, un periodista con curiosidad le preguntó: - ¿Cual es la fuente de donde obtiene todo ese rico material con el que escribe sus obras? - El escritor, después de propinarle una profunda bocanada a su pipa, le contestó con simpleza:
-Escribo sobre las historias que me cuentan personas que he conocido-. La respuesta decepcionó mucho al periodista y a toda su audiencia ya que esperaban algo más conturbador. La noticia se divulgó con rapidez y todo el fenómeno literario que encabezó dicho escritor fue interpretado como un fiasco.
Dejaron de invitarlo a tertulias y a bautizos de nuevos libros. Ya no se lo veía en la inauguración de ninguna exposición y dejó de ser agasajado en fiestas.
Muy desanimado por la actitud del público que reaccionó con decepción al saber que las historias sobre las que escribía sólo se trataban de cuentos vulgares de gente sencilla, se apartó del mundo literario. Ahora, aunque sigue escribiendo, sólo lo hace para círculos muy reducidos.


CARLOS G. B.