martes, 17 de agosto de 2010

TODO EN MI


Todo en mi es frustración, todo en mi es impotencia.

Todo en mi es decepción, desilusión, melancolía, miedo, rabia, tristeza.

Todo en mi es arrepentimiento, desesperación.

Todo en mi son sueños fulminados por un súbito despertar.

Todo en mi es perdón, todo en mi es adios.

Todo en mi es amor y es que el amor es así.

Todo en mi es recuerdo, unas fotografías, ciertas letras pardas.

Todo en mi es confusión, erupción, desvastación.

Todo en mi es desolación.

Todo en mi es amor, todo en mi es pasión.

Todo en mi es tu desconsuelo, todo en mi es adios.

Todo en mi es vida, todo en mi es horizonte.

Todo en mi es imaginación, todo en mi es vuelo.
Todo en mi es hoy una lágrima.

Todo en mi es lejano, todo vacío.
Todo en mi es volver a nacer.
CARLOS G. B.

jueves, 5 de agosto de 2010

LOS IMPOSIBLES


Aplastar moscas con dos cholas en el medio de una tormenta
Hacer que la realidad se vuelva un sueño
Embarazar una sirena
Predecir el pasado
Colorear el alma de los desalmados
Ver de cerca la muerte del amor sin salpicarse de sangre
Llorar desenfrenadamente y luego recoger las lágrimas
Fotografiar al Dios de los desamparados
Ganarle una carrera a la luz y seguir siendo el mismo loco de siempre
Convencer a un ateo de que no es tal
Demostrar la inmutabilidad del amor
Soñar después de muerto
Detener el tiempo y no lamentarse después
Convencer a un camello que se devuelva después de haber cruzado por el agujero de una aguja
Mojar una nube
Entender a Dios
Ser amado y no pagar por ello
Mantenerse optimista después de haber conocido a Dios
Ser feliz con alguien que te tiene miedo
Darle vida a algo alimentándolo sólo con recuerdos
Buscar una aguja en un pajar y no pincharse en el intento
Que dos margaritas deshojadas se equivoquen
Ser loco e ingenuo al mismo tiempo
Escapar de nuestros fantasmas mudándose de castillo
Creer que se puede decir siempre la verdad
No encontrarle cierto encanto al infierno
Que un gato te sonría
( . . . )


CARLOS G. B.

VIENTO


Viento temperamental que inflas las velas de los sueños
Y ensanchas para mí el horizonte
Que bates los brazos de coléricos gigantes demoledores de sonsos
Que trabajas dioses en la piedra para luego hacerlos polvo
Y con sólo abrir los brazos, me haces libre.

¡Por lo que más quieras!
Empuja mi amor en el sentido de las agujas del reloj
Agita el velo de mi duda
Despeina el agobio de ver detrás de mis ojos,
Quietos los árboles, inmóviles las hojas en el suelo,
Sin nubes el cielo, la calle vacía y estreñida.

No seas cuidadoso y ven a mí hecho tolvanera
Mójame con sus ganas
Y de un golpe, pon a girar la rosa de los vientos
Que urjo ver hacia donde señala.


CARLOS G. B.

martes, 8 de junio de 2010

TENGO UN PERRO ENAMORADO II


No tengo duda que mi perro está enamorado.
Ya está paseado, comido, hecho.
Cuando se echa y sueña.

Pero no.
Va y viene,
Jadea y no por calor.
Se levanta, otea por la ventana el espacio exterior
Cada vez que, como un meteorito, se incinera un recuerdo
Tamborilea con sus patas que hacen de pies, el suelo
Como diciendo – qué me pasa –
Sigue mi sombra a donde quiero que vaya
(porque aún soy su dueño)
Me mira directo a los ojos y llora.
Implora y yo, no sin pena, me río.

El sabe que la tiene cerca
La siente y le habla.
Aspira un torbellino de aromas que muy bien entiende.
Entra a los dominios sin siquiera resistirse
De los placeres de la química tal y como es.

Mi perro está enamorado, por decir algo.


Carlos G. B.

lunes, 7 de junio de 2010

TENGO UN PERRO ENAMORADO


Tengo un perro enamorado
Ya está paseado
Ya está comido
Hecho,
Buen momento para echarse.

Pero no.
Va y viene
Jadea
Otea através de la ventana
Cada dos por tres
Si me levanto me sigue
Llora.

El sabe que está ahí
Muy cerca
Y no puede quedarse quieto
Tengo un perro enamorado.


Carlos G. B.

miércoles, 28 de abril de 2010

ONICOGRIFÓSIS




Es un tema de intensidad suprema, tus hormonas gobernando, tu conciencia ocultando lejos la memoria, el fuego quemándolo todo, la fuerza de la vida llevándote a sus extremos y solo ahí, sólo ahí, en el limite de lo que eres, te hallarás, sabrás realmente quien eres, interpretarás tus sueños, vivirás tu vida y nada más que tu vida. Ahora ya te puedes morir.
Apoyo moral: dícese de la conducta por la cual el macho de la especie se queda pegado al msn con la hembra en situación tal que esta se encuentre apremiada con requerimientos de su entorno y trate ya al final, en ocasiones muy muy al final, de resolverlo todo mientras se congracia de tener a aquel macho animándola y acompañándola. – Me disculpas – ¿Es eso apoyo moral?
Paciente masculino de 70 años de edad, conocido con el diagnóstico de EBPOC de larga data quien inicia su enfermedad actual cinco días antes de su ingreso, caracterizada por hipertermia no medida, tos...
Apoyo moral: dícese de la conducta por la cual el macho de la especie se queda pegado al msn con la hembra, haciendo cualquier vaina que tome tiempo, pero permaneciendo conectado al alcance de su hembra, dando aires de disponibilidad para aclarar cualquier duda (en caso de ser conocedor de la materia) o realizar cualquier comentario al azar, que lleve a una mini conversación que no distraiga por completo de la tarea pero que ayude a drenar la ansiedad pre-parcial. De darse este apoyo moral, la hembra de la especie estará eternamente agradecida con el macho y le devolverá el favor en especias. La sola presencia del macho al acecho, haciendo la visita a su hembra, resulta en la apreciación del mismo como preocupado e interesado lo que conlleva a la creación de la idea virtual del apoyo moral. Me reservo los derechos de esto. Decúbito dorsal, decúbito supino, decúbito de pie y decúbito sentado.
Paciente masculino de 70 años de edad, conocido con el diagnostico de EPOC, natural y procedente de Caracas, quien inicia su enfermedad el 22/4 posterior a esfuerzo físico prolongado presentado dificultad para respirar, tos productiva sin expectoración. Como concomitante, dolor agudo, lancinante, exquisito en flanco izquierdo, no irradiado, exacerbado por la tos, atenuado con la posición antálgica ortostática. ¿Reducción de hernias? ¡EBPOC!, ¡larga data! de aparición aguda, antálgica, la poesía. Si es productiva debe tener expectoración. Hernioplastia inguinal. La historia dice que sí era productiva. Sólo te digo eso. La medicina es ciencia y humanidad, es ahí donde radica su gracia. Desarrolla el conocimiento y hazlo con poesía; verás como lo disfrutas.
El amor no me importa a estas alturas, quiero redactar esta mierda y ya. No tan fría ni excesivamente técnica, todos los excesos son malos. Sabes, relajada, que diga lo que es y ya, pero que suene bien.
¿Cómo es un crecimiento anómalo de uñas y pelo?
– Onicogrifósis –




KiKi Patiño

sábado, 3 de abril de 2010

EL AHOGADO


Escucho una corneta y se que eres tú, me traes libros y revistas de un mundo que se me hace cada vez más lejano. Leemos poesía hasta la nausea y escuchamos música electrónica. Tomamos ron en vasitos de peltre y conversamos como dementes por horas hasta el amanecer, en aquel rancho de palos a la orilla del mar que se ha transformado más que en mi casa en mi guarida. Siempre me intrigaron tu fidelidad de amiga y tus postales de cumpleaños. Eres por mucho mi cable a tierra, la única persona con la que puedo compartir mis historias y mis sueños. Amanece una vez más y te cuento aquel que por la mueca que hiciste se que no te gustó.
Mis pasos titubeantes se dejan caer sobre sus huellas, uno sigue al otro desdeñando el arte milenario de caminar por la jungla sin hacer ruido. Los mosquitos son un recordatorio de estar vivo como lo son los roces inevitables de espinas y hojas de guaritotos con mi piel ardida. La algarabía profusa de las aves sigue rastros invisibles en el aire y despierta al sol, que apenas se filtra por el grueso manto vegetal que cubre mi azaroso andar. Exhausto, al fin diviso un claro en el monte, un espacio donde la luz se desploma como desde una cascada. Accedo al claro haciendo uso de mis últimas fuerzas y después de apartar unos juncos, doy a parar de rodillas sobre un banco de arena rosada en la orilla del remanso de aquel río que bien conoces. El cielo cae sobre mi nuca tan de golpe que sólo me permite ver hacia abajo y distinguir los reflejos tintineantes que hace el sol sobre las vacilaciones del río. Del otro lado, corriente arriba, en el medio de ese juego de luz y agua, contrasta una sombra que al acercarse deja de serlo; ahora es un cuerpo que flota inerte en la superficie del río y se aproxima a mí cada vez con más prisa. Me intriga el aspecto de su cara, una curiosidad morbosa por saber a quien pertenece me sacude. Sus manos parecen asirse a unos rastrojos, compañeros de su desdicha; desnudado por el río está tan cerca que pudiera sujetarlo por el cabello y arrastrarlo a la orilla pero no lo hago. Al pasar frente a mí, se da vuelta y deja que el sol lama su barriga mordida por peces de río. Su rostro, el de un anciano arrugado, me acongoja. El viejo hinchado por su destino sigue a lo largo del curso del río hasta perderse por donde sabemos, me perderé yo algún día.
Un coco cae al suelo haciendo un gesto de bofetada mientras el viento arrastra consigo esas ausencias que solemos llamar recuerdos y pienso en ti, sola, acostada en la orilla de una playa. Me rindo en la arena, cierro los ojos y me duermo, nos dormimos. No pasa mucho tiempo hasta que despierto. Permanezco un buen rato como extraviado de mi mismo. Decido levantarme y al hacerlo siento calambres que me muerden por todo el cuerpo. Me percibo torpe e infiero que es porque estoy recién levantado, me arrastro al río y mientras reconozco con indecible horror el rostro del ahogado en su calmo reflejo, tú, aquel amanecer, continúas durmiendo sola arrullada por las olas y sueñas con un anciano perdido, llorando frente a un espejo de agua.


CARLOS G. B.